Macri finalizó su campaña en Jujuy y Scioli en La Matanza

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El primero pidió, al grito de “¡Cambiemos!”, que lo acompañen el domingo.El segundo llamó a la “unidad del PJ” y dijo que se elige entre un “creído de Barrio Parque” y un “trabajador del pueblo”.

Hasta las ocho de esta mañana podrán aparecer en los medios, aprovechar hasta último momento con alguna entrevista, aunque el telón formal de la campaña cayó ayer con los cierres que incluyeron fuertes cruces y algunas definiciones.

Daniel Scioli dio un paso más en el discurso confrontativo que adoptó desde el 25 de octubre y consideró a Mauricio Macri “un creído de Barrio Parque”, en contraposición con la definición de sí mismo como “un trabajador del pueblo”. El candidato de Cambiemos, confiado por el escenario a su favor y esquivo a dar precisiones sobre su eventual futuro gobierno, salió a decir que su ministro de Economía “tendrá un perfil desarrollista” y que armará un “gabinete equilibrado”.

En Mar del Plata, en el primero de sus dos actos de cierre, Scioli insistió con adjudicarle a Macri la implementación de un ajuste y una megadevaluación en caso de llegar a la presidencia, un pacto con los “diablos” (por el FMI y los fondos buitre) y la eliminación de los feriados, la última acusación con la que buscó golpearlo. “Que no nos engañen con la palabra ‘cambio’ porque ahí hay una mentira, un ajuste”, mantuvo el postulante del FpV la preponderancia del ataque a su rival en su discurso, y como figura en el final de la campaña recurrió a una diferenciación que presentó como espontánea, surgida en una de sus recorridas: “Me hago eco de lo que me dijo un joven: ‘Daniel, tenés que decirlo, acá se vota entre un creído de Barrio Parque o un trabajador del pueblo como vos’”. Su mujer, Karina Rabolini, había esbozado antes un concepto similar con otras palabras: “Macri sería el Presidente de los ricos, Daniel el de la gente que necesita que el Estado la acompañe”. También Carlos Zannini, su compañero de fórmula: “En Argentina se despertó el voto del ‘cuidémonos todos’”.

Para contrarrestarlo, Macri replicaba con que Scioli estaba embarcado en una “campaña del miedo” desde el resultado ajustado en las generales y lo acusaba de buscar constituirse en su “vocero”, aunque evitaba dar definiciones. En Huacalera, antes de su cierre en Humahuaca, avanzó conceptualmente sobre su eventual equipo de gobierno. “Mi ministro de Economía tendrá un perfil desarrollista”, aseguró, y aunque no adelantó el nombre se ubicó en un punto intermedio entre el kirchnerismo y la década del 90 al que intentó asociarlo Scioli: “No vamos por el modelo de Axel Kicillof ni de Domingo Cavallo”.

También apuntó contra su rival: lo consideró “ridiculizado en la mentira” y a cargo del “dream team del horror” por el tono de la campaña. “La Argentina ya está ajustada, nos han encerrado con tantas mentiras, hace cuatro años está congelada y en términos económicos hay un enorme desorden, no hay indicadores”, replicó, y negó otra de las acusaciones que instaló el oficialismo: “Jamás he dicho que vamos a abrir de forma indiscriminada las importaciones”.

De este modo terminó una campaña que en los hechos arrancó luego de las legislativas de 2013, terminada la posibilidad de re-reelección de Cristina Kirchner. El recargado calendario electoral arrancó el 22 de febrero con primarias en municipios de Mendoza y los habitantes de esa provincia votarán por séptima vez el domingo (en Godoy Cruz quedará otra elección el 29).