Escándalo en la Policía de Córdoba

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Faltan 67 pistolas calibre 9 milímetros. Mientras anoche se allanaba la Central de Policía, en otros operativos eran detenidos el jefe de la división Armamentos y Equipos, comisario Sebastián Vaca, y el jefe de la División Exposiciones por Extravío, subcomisario Guillermo Gasser Carrillo.

Esta madrugada, mientras allanaban la Central de Policía en busca de pruebas por el robo de 67 pistolas calibre 9 milímetros, en otros operativos ordenados por el fiscal Anticorrupción, Hugo Amayusco, fueron detenidos el jefe de la división Armamentos y Equipos, comisario Sebastián Vaca, y el jefe de la División Exposiciones por Extravío, subcomisario Guillermo Gasser Carrillo. Los dos policías fueron imputados por el presunto delito de peculado.

Hace cinco meses, en mayo pasado, luego de una ceremonia comandada por el jefe de Policía, comisario general Julio César Suárez, en la sede de los Distritos IV y V del Comando de Acción Preventiva (CAP) de barrio Ampliación Cerveceros, en el sur de esta Capital; hubo un robo de 50 pistolas Pietro Beretta calibre 9 milímetros nuevas y embaladas. Según estimaciones, el monto de las armas asciende a $ 750 mil.

Y que ese faltante de armas no había sido denunciado, pese a que el ex ministro de Gobierno y Seguridad, Walter Saieg y, al menos, tres jefes policiales estarían al tanto del hecho: el jefe de la Dirección de Seguridad Zona Sur de la Capital, comisario mayor Fabián Chirichian; el jefe del CAP V, comisario Martín Carranza y el jefe de la Dirección de Administración, comisario mayor Gerardo Vaca.

Tras la novedad, el miércoles a la mañana, el propio jefe policial y el gobernador José de la Sota relativizaron la información. Cerca de la medianoche, tras 12 horas de fuertes rumores sobre su salida como jefe policial, el comisario general Suárez presentó una denuncia penal ante el fiscal Rubén Caro –estaba de turno- por el faltante de 67 pistolas que estaban bajo responsabilidad de la Dirección de Armamentos y Equipos.

La mañana del mismo miércoles, la legisladora Luciana Echevarría (MST-Nueva Izquierda) y el abogado penalista Alejandro Zeverín habían presentado dos denuncias, en las justicias provincial y federal, respectivamente, y adjuntaron el artículo de Clarín como prueba.

Además, la legisladora Echevarría, y el legislador socialista Roberto Birri, presentaron dos proyectos en la Legislatura para interpelar al comisario general Suárez.

Ayer, 72 horas después de que se diera a conocer el robo de las pistolas calibre 9 milímetros que usa la fuerza, el presidente del Tribunal de Conducta Policial de Córdoba (TCP), Martín Berrotarán, anunció: “Hemos decidido poner en situación pasiva a las 17 personas del personal policial que estaban a cargo del depósito, que eran los responsables de la custodia de las armas. No tienen una situación procesal”.

Y ordenó pasar a situación pasiva a 17 policías por el robo de 67 pistolas, entre los que se encuentran el jefe de la división Armamentos y Equipos, comisario Sebastián Vaca, y el jefe de la División Exposiciones por Extravío, subcomisario Guillermo Gasser Carrillo.

Berrotarán le dijo a los medios cordobeses que el robo de las armas en la propia Central de Policía –el depósito está en el subsuelo- “es de una gravedad inusitada por tres motivos: se trata de armamento; fue sustraído en el seno de la Policía, donde uno piensa que debe estar resguardado con mayor celo todos estos objetos; y finalmente, es grave porque no se dio a conocer al Tribunal de Conducta”. Y agregó que “hay que asumir que hay casi 70 armas más en manos de delincuentes”.

El jefe policial Suárez y el titular de TCP Berrotarán sospechan que el robo de las armas ocurrió en la sede de la Central de Policía: “Me imagino que esto ha sido por goteo, porque es difícil sacar de la Policía esas cajas con este armamento. Yo supongo que ha sido un robo hormiga”, dijo.

Sin embargo, las fuentes que alertaron a los medios sobre este delito, confirmaron que “las 67 pistolas Beretta fueron retiradas del edificio de la Central para canjearlas por las viejas que tenía el personal del CAP IV y V, las llevaron en un auto. El problema es que cuando fueron a retirarlas para entregarlas, ya no había nada. Desaparecieron antes de llegar a la sede del CAP”.

Y agregaron que “el general (Julio César) Suárez lo supo desde el primer momento. Los oficiales pasados a situación pasiva son perejiles y es muy probable que ellos hayan notificado la existencia del hecho”.