La UNC posee la primera impresora 3D del país que fabrica medicamentos

Está en la Facultad de Ciencias Químicas y fue fabricada por una pyme nacional, a partir del requerimiento de científicos de esa unidad académica. Permite producir pastillas o cápsulas “a medida” de cada paciente partir de diseños creados en la computadora.

Orgullo cordobés: en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) funciona la primera impresora 3D de medicamentos del país, poniendo a la vanguardia nuevamente a los científicos de nuestra provincia a nivel mundial.

Está en la Facultad de Ciencias Químicas y fue fabricada por una pyme nacional (Life Soluciones Integrales), a partir del requerimiento de científicos de esa unidad académica. Funciona con dos programas informáticos específicos, que también fueron creados por la empresa.

Dicha impresora permite producir pastillas o cápsulas, combinando distintos materiales a medida de los pacientes y en las dosis necesarias para cada patología, a partir de diseños creados en la computadora.

Este tipo de tecnología ya se utiliza para crear distintos objetos, que van desde adornos y utensilios, hasta viviendas y órganos humanos. Pero en Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA) aprobó recién hace 18 meses la producción del primer medicamento obtenido a través de esta técnica, para el tratamiento de la epilepsia.

El aparato es altamente innovador desde el punto de vista tecnológico, ya que se pueden diseñar formas y combinar materiales libremente, imprimir en tiempo real, comprobar el efecto de la droga en el medio y controlar el lugar preciso y el momento exacto en el que deseamos que el fármaco comience a liberarse en el organismo.

Para imprimir, se utilizan dos materiales biocompatibles (lípidos o grasas y polímeros hidrosolubles), de uso extendido en la industria farmacéutica. En el material “se mezcla” el principio activo (fármaco), responsable del efecto terapéutico, que luego queda “retenido” dentro del medicamento impreso.

Tradicionalmente, los medicamentos se obtienen mediante la fusión de los materiales y su posterior solidificación, cuya desventaja es que requiere de un molde, lo que limita la producción a una sola forma predeterminada. En cambio, la impresión 3D, al no usar molde, permite obtener cualquier forma deseada.

Hasta el momento, los científicos consiguieron imprimir medicamentos en volumen con materiales compatibles y procesos comúnmente utilizados en la industria farmacéutica, lo cual –aseguran– representa un “verdadero salto tecnológico”. El desafío ahora es incrementar la velocidad de producción.

Mirá cómo funciona

Fuente: UNCiencia

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Darío Rizzi

Cordobés, 30 años, Licenciado en Comunicación Social. Jefe de Redacción de la Edición General en Córdoba Times. Community Manager // Twitter: @dariorizziok // email: dario@cordobatimes.com