Se presentó el Manual de Bioética para Periodistas

Con la presencia de Susana Vidal y un panel de destacados profesionales, se dio a conocer la publicación de UNESCO. Unas 100 personas participaron de esta primera actividad organizada por el Ministerio de Salud.

Ante unas 100 personas, se realizó este viernes la presentación del “Manual de Bioética para periodistas”, de UNESCO, en la Capilla del Buen Pastor. El evento fue encabezado por Susana Vidal, representante de ese organismo, junto a un panel conformado por Cristina Donda, Susana Morales y el periodista Miguel Clariá.

De la jornada participaron profesionales de la comunicación, especialistas en bioética, miembros de los equipos de salud y comunidad en general. Contó además, con la presencia del ministro de Salud, Francisco Fortuna.

Durante la apertura, la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud, Marcela Miravet, resaltó que se trató de una iniciativa de la Unidad de Comunicación, TICs y Prensa, que conforman los comunicadores que trabajan en distintos programas y hospitales dependientes del Ministerio. Asimismo, destacó la trayectoria de Susana Vidal y su rol en dicha disciplina en Córdoba.

Alianza entre bioética y periodismo responsable

Susana Vidal comenzó su disertación respondiendo a la pregunta “por qué un manual de bioética para periodistas”. Al respecto, aclaró que una de las dimensiones centrales del trabajo de UNESCO tienen que ver con la información, la defensa de la libertad de expresión, la transparencia y la veracidad. En ese marco, señaló: “La tarea de llevar a la práctica la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) tiene mucho que ver con los medios de comunicación, en tanto herramienta democratizadora de la información y como constructores de un relato de una historia y toma de conciencia por parte de la sociedad”.

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A continuación, hizo un repaso de la historia de la Bioética, y situó su raíz en los que Eric Hobsbawm llama los “años interesantes”, es decir, la posguerra. Estos son definidos como años sangrientos pero al mismo tiempo revolucionarios; porque el Código de Nüremberg o la DUDH dan cuenta de la ruptura de dos paradigmas: la noción de neutralidad moral de la ciencia y el ingreso de la autonomía moral individual al campo de la medicina y el derecho a la gestión del cuerpo.

Vidal también planteó las particularidades de la bioética en América Latina, donde más que los dilemas de los avances tecnológicos, la preocupación está puesta en la distribución no equitativa de esas novedades; en el acceso a la salud y medicamentos esenciales; y donde las discusiones en torno a los derechos de los pacientes -que en los países centrales se inició en los años 60 o 70- por el contexto represivo de las dictaduras se dió en nuestras naciones a partir de los 80 y 90.

La especialista citó casos históricos y artículos locales para ilustrar sus conceptos y los debates actuales, pensando la bioética como un discurso transformador. “El periodismo no es neutral, los ejemplos muestran la importancia de un titular, que puede estar cargado valorativamente para un lado o para otro. En esta sociedad tecno-científica e hipermediatizada, la bioética y el periodismo responsable pueden ser una alianza fructífera, que permitan acercarnos a los objetivos de paz, libertad y justicia social”, concluyó.

Más tarde, en un intercambio con el periodista Miguel Clariá, Vidal hizo mención a la importancia de reflexionar críticamente sobre nuestros valores, transparentar desde dónde hablamos y representar las distintas visiones sobre un tema, siempre que respeten los derechos humanos. También aclaró que el manual tiene un carácter de “provisorio”, ya que los temas de discusión van cambiando con el tiempo.

El valor de las preguntas

Por su parte, Cristina Donda recuperó la perspectiva de Kant para reflexionar sobre la bioética, los derechos políticos y los derechos de segunda generación, es decir, los económicos, sociales y culturales. Señaló que la libertad de expresión del periodista está basada en el derecho a la información y a expresarse a viva voz de todos los ciudadanos.

La filósofa y especialista en bioética destacó la publicación de UNESCO y al evento de presentación como un espacio para la reflexión, y llamó la atención sobre el ejercicio de preguntar. “No es fácil preguntar, es necesario aprender a formular las preguntas que tienen sentido y este manual nos enseña a hacerlo. Estará en nuestro arte y responsabilidad luego encontrar las respuestas, y difundir estos contenidos”, afirmó; al tiempo que calificó su contribución como teórico-práctica.

Donda cerró su alocución manifestando que esto podía ser el primer paso para la conformación de una comunidad de periodistas interesados en estas temáticas, que funcione como bisagra entre los expertos y la participación ciudadana, que genere una divulgación formada y fundada, para permitir a la sociedad civil la apropiación de los debates de la bioética.

La apropiación de los discursos sociales en torno a la bioética fue precisamente el tema de Susana Morales, quien comenzó dejando en claro dos ideas centrales: que la realidad es construida y que los efectos de los medios masivos son acumulativos, no son directos ni unilineales. En el mismo sentido, agregó que todo enunciado es ideológico y que por lo tanto es necesario tener siempre en cuenta quién dice qué, en función de qué intereses y desde qué posiciones.

Morales -doctora en Ciencias de la Información y especialista en apropiación de discurso y tecnologías de la comunicación- también hizo alusión a la evolución del concepto de bioética y señaló: “Es importante comprender que cuando una disciplina produce sus enunciados normativos, lo hace en un contexto histórico”.

Luego de un repaso por algunas nociones sobre discursos sociales y las funciones de los medios de comunicación como constructores de la “realidad”, la doctora reflexionó sobre los desafíos que presentan los tecno-medios, que son transversales, articulados, portátiles e interactivos. Al respecto, concluyó, en línea con Donda: “El desafío sigue siendo la pregunta, y no la respuesta”.

Finalmente, el periodista Miguel Clariá hizo una breve reflexión sobre la importancia de que la tarea periodística se realice asumiendo que no se puede saber en profundidad sobre todas las asignaturas y recuperó también el valor de la duda y las preguntas: “Me voy con más dudas que certezas, lo cual me parece muy valioso”.

María Laura González, coordinadora de la unidad de Comunicación, comentó sobre el evento: “Es una muy buena oportunidad para socializar un material en el que confiamos, que respeta la complejidad de los temas sobre los que la prensa tiene que ser una especie de puente entre la comunidad científica y la comunidad”. Además, valoró el aporte local de este encuentro y que el auditorio participante se caracterizara por la interdisciplina.