Las estrellas variables son aquellas que presentan un cambio o una alteración en la luz que emiten debido a procesos físicos internos o a que algo las bloquea parcialmente.

Según el informe de la universidad, este tipo de objetos son analizados generalmente por medio de una técnica conocida como fotometría relativa, la cual consiste en determinar el cambio de brillo de una estrella a lo largo del tiempo.

Uno de los proyectos del Grupo de Astrometría y Fotometría (GAF) consiste en la observación de estrellas variables eclipsantes, es decir, estrellas que se encuentran orbitando entre sí y que en el curso de sus movimientos obstaculizan la luz que emiten provocando caídas aparentes en el brillo que tienen. Desde que se inició este proyecto se han logrado reportar decenas de observaciones exitosas, utilizando telescopios ubicados en el Observatorio Astronómico de Córdoba y en Bosque Alegre.

Durante una observación de rutina en 2013, los estudiantes de astronomía Cecilia Quiñones, Noelia Suárez y Federico Mina, lograron detectar el cambio de brillo en tres estrellas que no estaban catalogadas como variables.

Luego de esto, comenzaron a planificar observaciones utilizando el telescopio de Bosque Alegre para determinar el tipo y la periodicidad de esta variación. La adquisición y el análisis de los datos llevó por lo menos dos años hasta que lograron obtener resultados satisfactorios.

A mediados de 2015, lograron confirmar que se trataba de estrellas variables eclipsantes con una periodicidad de entre 7 y 17 horas y que, debido al cambio de brillo, se trataría de sistemas de al menos dos estrellas.

La publicación del descubrimiento se realizó en la revista de la Academia de Ciencias Rusa Peremennye Zvezdy y fueron incluidas en el Variable Star Index (VSX), uno de los catálogos más completos de estrellas variables.

“Somos estudiantes de una carrera extensa y con numerosas exigencias, que en ocasiones nos privan de la posibilidad de hacer efectivamente astronomía observacional, señaló Quiñones, estudiante del segundo año de la carrera de Atronomía de la UNC, “estas actividades nos permiten interiorizarnos acerca de las posibles investigaciones que se pueden realizar en nuestra disciplina”.

Quiñones destacó que “estas investigaciones, demuestran que la capacidad del instrumental de la EABA sigue vigente y que realizar estas actividades sería imposible sin el esfuerzo sobrehumano de quienes están a cargo del Observatorio y su personal, esfuerzo que comparte con el GAF”.

A partir de los datos obtenidos, los estudiantes planean futuras observaciones para determinar el momento preciso de los eclipses. Asimismo, observaciones en diferentes longitudes de onda, permitirán conocer más detalles sobre estos objetos.

El GAF fue creado en 2011 por un grupo de aficionados y estudiantes de astronomía. El grupo nació con el propósito de capacitar a la comunidad en general sobre el uso de instrumentos de observación y, eventualmente, realizar observaciones que puedan ser de utilidad a la comunidad científica.

Con el pasar de los años, fue creciendo en integrantes y temas de investigación, realizando un importante aporte para acercar el Observatorio Astronómico de Córdoba a la comunidad. Desde 2014 el grupo dicta semestralmente hasta cinco talleres simultáneos sobre conceptos básicos de astronomía y trabaja en cinco proyectos observacionales diferentes