Dejar de fumar es posible y está al alcance de todos

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En Córdoba, los fumadores cuentan con una herramienta que ayuda a abandonar la adicción: el Programa Provincial de Prevención y Control del Tabaquismo del ministerio de Salud. Cómo se trabaja y dónde acudir para superar el hábito que afecta a la tercera parte de la población argentina.

 

Actualmente el tabaquismo afecta a cerca de 1100 millones de personas en todo el planeta. Ochocientos millones de ellas viven en países en desarrollo. En Argentina, el 27 por ciento de la población adulta fuma.

Este mal considerado hoy como una enfermedad crónica puede ser revertido mediante tratamientos. Por ley, Córdoba cuenta con un programa que muestra su efectividad desde el año 2006. Los números de 2011, cuando se realizó la última cuantificación, muestran que el 82 por ciento de los pacientes que pasaron por este tratamiento abandonaron el hábito. En la provincia, los fumadores pueden exigirle al Estado que les brinde asistencia.

El Programa Provincial Permanente de Prevención y Control del Tabaquismo funciona bajo la órbita de la subsecretaría de Programas del ministerio de Salud de Córdoba, conducida por la doctora Mabel Rubio. Su sede está en el Hospital San Roque Viejo, pero trabaja también en otros centros de salud.

“Hay una frase que repiten los pacientes: ‘Yo siempre tengo una excusa para fumar’. En realidad no se trata de excusas, sino de una dependencia al objeto adictivo: el cigarrillo. Dejar de fumar no es fácil, pero si posible y es necesario pedir ayuda. Queremos que los fumadores pidan ayuda al Programa Provincial, que cuenta con los equipos técnicos capacitados para ayudar a que la gente deje de fumar”, explica la licenciada Andrea Maldonado, referente del programa junto a su colega Vanina Waigel.

Tras una entrevista de admisión, los interesados en iniciar una vida más sana alejados del cigarrillo son reunidos en grupos intensivos de cesación tabáquica. Esta instancia se desarrolla en dos encuentros semanales de una hora y media, generalmente en días martes y jueves, contabilizando ocho citas a lo largo de seis semanas. Después viene el período de seguimiento, con encuentros más esporádicos con el mismo grupo y terapeuta. Son grupos cerrados en los que las personas que empiezan son las mismas que las que terminan el tratamiento, que abarca un total de dos meses.

El modelo descrito, de “intervención intensiva”, se aplica en los hospitales San Roque Viejo, Córdoba y Florencio Díaz, pero también hay equipos entrenados para abordajes más breves en el Misericordia, el Tránsito Cáceres de Allende, el San Roque Nuevo y en la red de centros municipales, todos ellos capacitados por personal del plan provincial.

Gobierno de la Provincia